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7 de agosto de 2017

Francia tiene una de las más largas comunidades de usuarios de Waze del mundo, así que cuando el país organizó la Euro 2016 en julio, analizamos las tendencias de conducción de este torneo de un mes. La data nos mostró que 10% de todos los asistentes eran Wazers. Adicionalmente, pudimos descubrir qué partidos fueron los que atrajeron manejando a más personas a los estadios, así como cuánta distancia estaban dispuestos a viajar los Wazers en Francia para ir a los partidos.


La final entre Portugal y Francia fue la tercera a la que más manejaron en el torneo. Lo más sorpresivo fue saber qué tan lejos estaban dispuestos los fans a viajar para partidos menos atractivos, como Portugal vs. Polonia. La distancia promedio recorrida durante el torneo fue de aproximadamente 31 km; sin embargo, cuando buscamos el mismo dato para el encuentro entre Lewandowski y Ronaldo, encontramos que fue de 130 km, casi cuatro veces el promedio.

¿Por qué creció tanto? Creo que parte de la respuesta tiene que ver con el maquillaje multicultural de Francia, ya que dos de las más grandes comunidades de inmigrantes de dicho país eran de Polonia y Portugal. Los polacos y los portugueses de todo el país querían ver jugar a sus equipos.

El futbol francés ha estado engalanado por estrellas multiculturales desde hace mucho. Zinedine Zidane, actual entrenador del Real Madrid y líder de la selección ganadora de la Copa del Mundo de 1998 (Francia), es hijo de inmigrantes algerianos. Michael Platini, quien portó la camiseta #10 antes que Zidane y dirigió a Les Bleus cuando truinfaron en el campeonato europeo de 1984, tiene un abuelo italiano. Décadas antes que ellos dos estuvo Raymond Kopa, posiblemente el primer icono del futbol francés.

Kopa fue parte de los históricos equipos franceses de 1950. Fue un hijo de inmigrantes polacos que llegó a Francia entre las dos guerras mundiales. En su libro “The Making of Les Bleus”, Linday Sarah Krasnoff describe cómo los deportes sirvieron a los inmigrantes para asimilar su nuevo país. “Para jugar para Francia –escribe–, le dejaron unirse a sus amigos franceses en todas las maneras posibles”.

Aproximadamente un millón de descendientes de polacos viven en Francia. Esto podría ser un punto sobre por qué la distancia promedio para ir al Polonia-Portugal fue tan alto. ¿Pero qué pasó con el lado luso?

Aunque la comunidad portuguesa en Francia no es tan larga como su contraparte polaca, es importante. Durante los años 60 y 70, Portugal era azotada por la dictadura de Antonio Salazar, quien permaneció en el poder hasta su muerte, en 1974. Durante este tiempo, muchos ciudadanos portugueses que dejaron su país llegaron a Francia. La población francesa nacida en Portugal saltó de un estimado de 20 mil personas en 1959 a 700 mil en 1970. Y aunque los números han disminuido tras caer la dictadura, es claro que los portugueses se han convertido en parte del tejido francés.

De hecho, las influencias que ambos países se han ejercido mutuamente se ven reflejadas en la conformación del equipo portugués que participó en la Euro 2016: Adrien Silva, Raphael Guerreiro y Anthony Lopes nacieron todos en Francia pero de familias portuguesas.



“Francia tiene un lugar importante en mi corazón, pero he vivido en Lisboa desde que tengo 12 años”, dijo Silva antes de la final. “Mi esposa es portuguesa y también mi hijo. Hoy me siento más portugués”.

Es difícil saber cuántos fans portugueses con lazos franceses estuvieron en el estadio el día de la final, o si los niños de nacionalidades portugueses y francesas mezcladas se sintieron tan conflictuadas como, digamos, los fans mexicano-estadounidenses en los partidos de la CONCACAF el año pasado. Pero hay otras claves de la Euro 2016 que hablan del creciente multiculturalismo de este deporte.

Con seis goles y dos asistencias, Antione Griezmann ganó el premio a jugador del torneo. Griezmann fue rechazado de equipos de su natal Francia, así que terminó jugando en España desde temprana edad. Fue en la Real Sociedad, en 2014, donde su participación por fin hizo que un equipo importante lo llamara. Ha sobresalido en Francia, pero su tiempo en España ha dejado una gran impresión.

“Pienso en francés pero me enojo en español”, le dijo Griezmann a los reporteros antes de que empezara el torneo (y me identifico: pienso en inglés pero siento en español). Griezzman no es distinto a muchos otros jóvenes en Europa que han viajado a lo largo del continente buscando trabajo y oportunidades. Este movimiento por trabajo, como los traslados para huir de la opresión o la guerra, está borrando las líneas de lo que significa ser de un lugar determinado. Paul Pogba, una súper estrella francesa descendiente de guineanos, pasó sus años formativos en Inglaterra, con el Manchester United, y luego en Italia, jugando con el Juventus. Ver a los italianos perder contra los alemanes en los cuartos de final, dijo, “fue un sentimiento muy extraño, como si mi equipo hubiera perdido”.

Existe una broma muy común entre mis amigos de Brasil gracias a la cual puedes distinguir a los brasileños en cualquier lugar del mundo: si son ruidosos, usan tenis Puma y visten pescadores, son brasileños. También parece que aparecen en cualquier lugar donde se juegue al futbol, incluso en escuadrones europeos de la Euro 2016.

Los jugadores italianos Eder y Thiago Motta nacieron en Brasil (ambos tienen un abuelo italiano, haciéndolos elegibles para representar a Italia). Motta representó primero a los Azzurri en 2011, y Eder hizo su debut en 2015. Mas de 20 millones de brasileños pueden presumir su ascendencia italiana. Tanta es la influencia italiana en Brasil que el Palmeiras, uno de los clubes más grandes de São Paulo, fue fundado por inmigrantes italianos viviendo en la ciudad.

Una de las historias más interesantes de la Euro 2016 tuvo un tinte de Cain y Abel en ella: los hermanos Granit y Taulant Xhaka nacieron en Suiza de padres que emigraron de Albania. Granit, ahora jugador del Arsenal, decidió representar a Suiza, mientras que Taulant optó por Albania. Los dos se enfrentaron en la Euro 2016, con su madre viéndolos desde las gradas vistiendo una camiseta mitad albanesa, mitad suiza. En una de las imágenes más icónicas del torneo, los hermanos se abrazaron antes del silbatazo inicial.

Los descubrimientos que obtuvimos gracias a la data de conducción de Waze son interesantes, pero esconden algo mayor, como el maquillaje cultural de un país o la cambiante composición de un continente. El futbol nos ayuda a entender a la sociedad en su conjunto y el deporte continúa magnificando los efectos de la globalización y el multiculturalismo. Como hijo de inmigrantes, he dependido por mucho tiempo del deporte para encontrarle sentido al mundo. Ahora quizá también me ayude a entender a dónde voy.

(Texto original de Howler)
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